Cuando el #10YearChallenge se convierte en una causa ambiental

La vuelta de hoja al calendario no solamente trajo los ya habituales propósitos de año nuevo en redes sociales. Además del tradicional "nuevo año, nuevas metas", hay un nuevo fenómeno viral que tiene a nuestras cuentas de Instagram y Facebook inundadas de fotografías de personas hace diez años y hoy en día. Esta tendencia, que compara 2009 con 2019, se llama  #10YearChallenge.

Este sencillo e "inocente" juego (en realidad, podría tratarse de una estrategia de actualización del reconocimiento facial) ha seducido a más de 3 millones de personas, que no han dudado en echarse un clavado a sus selfies viejas en sus discos duros externos o sus álbumes de fotos. Obviamente, muchas marcas también han aprovechado la oportunidad para alabar y destacar la calidad de sus productos.

No obstante, quizá lo que más sorprende es que este reto de diez años ha dado un giro mucho menos narcista y, al mismo tiempo que la gente sigue compartiendo sus imágenes, el hashtag ha adoptado un matiz de conciencia ambiental. Esto se debe a que la ONG Greenpeace International tuvo la idea de explotar la tendencia de forma inteligente y comenzó a compartir sus propias imágenes.

"Lo que a la naturaleza le tomó cientos de miles de años crear, los seres humanos lo hemos destruido en menos de diez. 😥 Este es el #10YearChallenge más triste que verás hoy".

En vez de rostros, estas imágenes muestran el "antes y después" de lugares naturales devastados a lo largo del tiempo, como hielo derretido en los glaciares o grandes áreas de bosque deforestadas. Las tomas van acompañadas de leyendas como "Esta es la verdad sobre el #10YearChallenge.".

Una estrategia eficaz para crear conciencia desde un ángulo popular. Varias ONGs y usuarios han reposteado las imágenes o han creado las suyas. La paradoja, sin embargo, es que postear imágenes en redes sociales implica participar en la contaminación oculta del internet.

Artículo traducido por Gabriela Enríquez

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