Con sus graffitis de cerámica, este artista cuestiona la frontera entre arte y vandalismo

En Francia, como numerosos otros países, el graffiti no siempre es reconocido como una forma de arte por derecho propio. De hecho, muchas veces es considerado como vandalismo. Estas producciones suelen ser condenadas por la ley y borradas cada determinado tiempo, lo cual les confiere un carácter efímero. Esta decisión arbitraria de decidir qué es arte y qué no es precisamente la que aborda el artista ceramista Pablo Savon.

Todo comenzó cuando Savon decidió instalar en las calles de París una primera obra realizada en cerámica y plumón. La parte hecha con plumón fue eliminada rápidamente, pero la de cerámica fue preservada. En ese momento, el ceramista comprendió que la interrogante era interesante y que la percepción del arte podía variar en función de los materiales empleados.

Tras ese primer experimento, comenzó un proyecto llamado ¿Arte o Vandalismo? que consiste en identificar graffitis en las calles de la capital, esperar a que los trabajadores civiles los borren o cubran y reproducirlos nuevamente en el mismo lugar utilizando cerámica. Como comparte con Hypebeastel artista ha notado que en un año completo de producción, únicamente dos esculturas cerámicas han sido retiradas tras varios meses. El resto, que son siete, permanecen intactas. Un graffiti tradicional nunca duraría tanto tiempo; muchas veces los borran en cuestión de días.

Este hallazgo da lugar a varias preguntas interesantes: ¿por qué un tag de cerámica tiene más valor que un graffiti hecho con plumón? ¿Por qué la cerámica transforma la percepción de la obra? ¿Qué es lo que establece los límites entre arte y vandalismo? ¿Quién decide si algo es arte o no? Si bien Pablo Savon no ofrece ninguna respuesta directa, plantea todas las interrogantes pertinentes. Los dejaremos reflexionar.

Artículo traducido por Gabriela Enríquez

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