El chocolate podría desaparecer de aquí a 30 años a causa del cambio climático

 

© Michal Grosicki/Unsplash

De acuerdo con un estudio dirigido por la National Oceanic and Atmospheric Administration, una agencia estadounidense que vigila y mantiene registros de los océanos y la atmósfera, el cacao podría desaparecer en treinta años. Los cultivos de cacao crecen únicamente en una zona geográfica específica: diez grados al norte y al sur del ecuador. Esto es porque el cacao requiere condiciones climáticas muy particulares para crecer, como una temperatura estable, un alto nivel de humedad, mucha lluvia, un sol que pegue fuerte y cierta protección contra el viento. Ese clima que uno encuentra en los bosques tropicales. Dadas estas necesidades específicas, más de la mitad de la demanda mundial de cacao proviene de tres países productores, Indonesia, Costa de Marfil y Ghana.

En cuatro décadas, la temperatura podría aumentar 2,1 °C 

De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), si las tendencias de calentamiento global se mantienen como están, la temperatura en los países productores de cacao aumentará 2,1 °C de aquí al 2050. Este aumento podría ser fatal para los árboles de cacao y podría, por ende, significar la desaparición del chocolate.

El problema no es el alza de temperaturas por sí solo, sino las consecuencias que esto traerá consigo. Este aumento acentuará la evaporación del agua en las zonas tropicales, sin incidencia sobre las precipitaciones. Por consiguiente, el calor reducirá el agua del suelo, afectando a las plantas que dependen de ella para crecer y dar frutos. En ausencia de lluvias más intensas, existe un mayor riesgo de sequía, que podría terminar por matar a los árboles de cacao.

Elegir entre áreas protegidas o chocolate

Para continuar produciendo granos de cacao, Ghana tendría la opción de replantar árboles en terrenos montañosos, que en general se han visto menos afectados por el cambio climático. Sin embargo, estas zonas son actualmente áreas protegidas, por lo que el país tendría que elegir entre preservar la producción de cacao o preservar los hábitats naturales que aún le quedan. Como es de imaginarse, destruir los espacios protegidos para plantar árboles de cacao sería fatal para la flora y la fauna de la zona. Al mismo tiempo, la cultura del cacao es vital para la economía de estos países, que dependen de su producción para prosperar y sobrevivir. 

Una encrucijada que obligará a estos países y al mundo a decidir o a encontrar otras soluciones y alternativas en los próximos 30 años.

Artículo traducido por Gabriela Enríquez.

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